Ese fue el primer encuentro, el saludo cordial de un personaje jovial y atento, que se animó a conversar un momento con nosotros: los estudiantes y porque no, su futura competencia en algunos casos. Y es que el mundo de la publicidad o el mundillo publicitario como lo ha llamado él mismo tiene nuevas reglas de juego. En sus palabra: ¨Trujillo de algún modo ha influido en mi vida, porque hace veintipico de años que me fui a Lima persiguiendo el sueño de ser Arquitecto para caer luego en esto de la Publicidad¨
Es Viernes. La mañana un tanto soleada. Un tímido publicista, con polo encendido que hacia honor al nombre de su Agencia llegó hasta nuestra Facultad de Comunicaciones para conocer así a la Universidad que lo albergaría en el Conversatorio sobre Creatividad y posteriormente la presentación de su ultima trabajo en el campo de las letras: "Trece Mentiras Cortas". Muy acorde con el apelativo de nuestra ciudad, Gustavo tuvo un cálido recibimiento. Como sabemos es considerado uno de los mejores Asesores en Comunicación, ha ganado múltiples premios a la Creatividad en Nueva York, México, Buenos Aires, Londres y Cannes, premios a la Efectividad, como Effie siendo sus trabajos parte de la mejor publicidad del mundo. Sus anuncios cargados de ironía y hasta una insolencia sana fueron se presentan por si mismos: si hacemos un recordaris de lo mejorcito, los frutos de la toronja tenemos a: El aviso de Ah... Yungay y la eterna polémica de si llegó o no el mensaje, Tula sacando cara por Techito en la playa, y haciendole el bajo a su amiga con Timoteo, lo que nos permitio ver que la publicidad estatal no tiene porque ser aburrida, Laura Borlini en sus años mozos disfrutando de una Bembos con su compañero de trabajo, Betun Kiwi y un gran etcétera.
Con respecto a la Campaña Prueba Ciudadana, uno de sus últimos logros y que ha tenido que ver con un cambio en nuestra concepción de politica (http://www.pruebaciudadana.org.pe/) señaló “la idea es que nosotros vamos a contratar a las autoridades por cinco años. Se ha malentendido el concepto de mandatario: Mandatario no es el que manda sino que recibe el mandato popular de hacer las cosas por ellos, por nosotros que somos el pueblo”. Transparencia recogió esta idea que nació con Rodríguez para la Revista Caretas y la transformo en grandes anuncios que invitaban a la colectividad a conocer a sus candidatos, en hacerles –y hacerse del mismo modo- la Prueba Ciudadana. La pepa como se dice en el argot publicitario fue que el Periodista Cesar Hildebrant le tomo dicha prueba al Dr. Alan García. El resultado? Tatatatan.
Hablando de política, un tristemente celebre personaje de Cabana se acercó hace un tiempo a Rodríguez en medio de una terrible campaña política –terrible sobre todo para él ya que no podía acceder a publicidad en ningún canal. Así se manejaba el concepto democracia. Fujimori no permitía que el pequeño estadista de Harvard se pronunciara. Jay. El reto: hacer de su primera – y quizás única aparición en cámaras, una de las más recordadas. ¨Señor presidente, lo seguimos esperando¨
Ingenio, olfato, ironía, sarcasmo. Darle a sus trabajos ese carácter único y singular es el trabajo de Rodríguez: exitoso publicista y ahora reconocido literato. Gustavo Rodríguez, fabulador que quería escapar del ¨quítale esto o cámbiale esto otro¨ de la Publicidad, ha encontrado en la literatura una nueva veta. Un nuevo gajo de la toronja. Aunque podría ser como el humilde y algo tímido Aquiles López en La Furia de Aquiles, y creo imaginarlo así, Gustavo comenzó a indagar sobre el mundo publicitario. Ya alejado de la Arquitectura, la capital le brindo la respuesta a su primera gran cuestión: Que es Publicidad? ¨Según mi familia, era un sinónimo de pegar carteles de circo¨ Un inicio difícil pero a quien le gustan los retos, esto solo fue un pequeño tropiezo. El primero.
Un Gustavo adolescente, buscó entre las enormes bibliotecas, empezando por los libros grandes, una respuesta a su tan importante premisa: Como iba a estudiar Publicidad si no entendía el concepto en si: Veamos, publicidad, publicidad… publi, publi. Aquí está: Es un conjunto de acciones destinadas a la venta de productos y servicios. Segundo out.
Eso no es publicidad, se repetía. Tiene que ser otra cosa. Poco a poco se dio cuenta que debía elaborar su propio concepto: Publicidad es enlazar emocionalmente a la gente y de este modo persuadirla. Y es que la publicidad se había vuelto un tanto monótona, a pesar de las buenas ideas nadie se atrevía a ir más allá. Faltaba un ente trasgresor. Alguien que tire las fichas del tablero. Publicidad solo con un afán comercial? Gustavo no lo creía así. Porque no ir mas allá? La publicidad ahora maneja fotografía, humor, sarcasmo, creatividad con una alta dosis de tecnología con la cuál podemos hacer prácticamente de todo. Porque no?
Ir más allá de los conceptos. Mamar calle. Así nace Toronja, Comunicación Persuasiva, además de su propio rollo innovador y creativo: la (R)evolución de marca, Consultorias para no quedarse solo con un mero pedido de delivery sino analizar a los posibles clientes. Alejarse del mero lucro publicitario y preocuparse tambien por el rol social - del que debemos preocuparnos todos- es parte del núcleo que mueve a Toronja (http://www.toronja.com.pe/), una empresa que nació de la semilla creativa de Gustavo Rodríguez y Sandro Venturo, sus directores, quienes comparten esta vision nueva. Aunque en diferentes ramas del árbol creativo ya que venían de la publicidad y de la comunicación social. Dos ramas no tan separadas de la creatividad. Luego convocaron a otros amigos, inconformes almas que miraban siempre, más allá.
Despertar conciencias, identificarse con el cliente de un modo distinto, preguntar que es lo que desea y como se va a encaminar, darle un producto totalmente terminado no solo para el momento sino el diseñar un producto que por si solo camine: El ir a la calle – mamar calle, como dice Rodríguez - y en ensuciarse los zapatos, ir más allá del mero focus group y ver la realidad con sus propios ojos. Una visión de color toronja.
Indecopi lo ha condecorado por su aporte creativo al desarrollo del país; ha ganado el Premio al Periodismo del Consejo Nacional de Educación, en la categoría Internet, y quizás el trabajo por el que más orgullo siente es el del 2003. Su anuncio "Racimo de Uvas" fue la gota que derramo el vaso, el vaso de Pisco. Y que después: la institución del Día de nuestra bebida de sabor nacional, El Pisco – sorry IncaKola. Un solo aviso. Polémica total. Repercusión mass media. Chilenos rompiendo afiches en las calles. Peruanos imprimiendo el racimo de uvas en polos y sobrecargando los correos del mundo. Punto para Perú.
Ha realizado tambien muchos spots televisivos que nos invitan a la reflexión como el de la ONG Acción por los Niños, donde recoge y denuncia el maltrato infantil, un flagelo sin solución aparente y es que “nadie se preocupa por denunciar el hecho. Los niños raramente denuncian a sus padres o familiares, y es necesario que la población lo haga por ellos“. Pero el mundo no basta, como aquella pelicula de Bond. Rodriguez se da tiempo para escribir: En 1998 publicó “Cuentos de fin de semana”. Luego "La furia de Aquiles", fue finalista en el Premio Herralde de Novela con el manuscrito "La risa de tu madre" y ahora "Trece Mentiras Cortas". Actualmente es colaborador habitual en nuestros principales diarios y revistas: Etiqueta Negra y el Comercio pueden dar fe de su pluma.
Gustavo, antes de irse, nos dejo una de las principales clave paras ser creativo. Además de una clave de vida, para ser creativo debemos ¨aprender a desaprender¨. Es decir comenzar de cero. Pensar que pasaría si, y de hecho ponernos en los zapatos de los demás. De nuestro entorno. El creativo –como todos- debe ser sensible con la realidad que maneja. Debe conectarse con la gente común, con la gente como uno. La publicidad ha cambiado, los tiempos han cambiado y las personas también. Esperemos que para mejor.
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viernes, setiembre 29, 2006
EXPRIMIENDO LA TORONJA
¨Vivir aquí me hizo mamar calle¨ fue una de las frases quedo grabada en nuestro encuentro. Gustavo Rodríguez la soltó asi, a boca de jarro, directo al punto y eso de algún modo, debe hacernos sentir orgulloso de nuestro terruño. Y es que Trujillo, si, nuestro querido Trujillo y aún más cerca, Palermo, fue el barrio que vio crecer una de las mentes más creativas de nuestro tiempo, no solo en el campo de la publicidad sino ahora en la literatura.
(Este trabajo fue presentado como trabajo para Taller de Prensa - UPN 2006, a propósito de la visita de Gustavo Rodríguez a la ciudad de Trujillo, Jorge Ortecho realizó la caricatura que ilustra éste Blog y que, según el mismo Gustavo, adorna desde hoy su MsN. Gracias Amigo!!)
jueves, setiembre 28, 2006
HOY ME SIENTO JUEVES (AYER NO)
Nunca les ha pasado? Nunca han tenido un día terriblemente malo, de esos que es mejor olvidar? A todos nos ha ocurrido al menos una vez y quien diga que no que levante la mano. Días que, marcados con rojo por el destino, son mejor olvidar. En ese preciso momento cuando las calamidades empiezan a ocurrir, esperamos que un rayo acabe con nuestra existencia, que las horas pasen rápidamente, para dormir y así llegar a un dia completamente nuevo. Distinto del anterior. Pero, la mala suerte existe? El levantarse del lado derecho de la cama, tambien? Mmmm.
Ese día para mí llego disfrazado de una mañana radiante y feliz. Rayos de sol, gente que me saludaba como todas las mañanas: a punto de 10 de la mañana cuando pase a saludar a mi mamá, me entero que le habían robado en el mercado, bajo la vieja modalidad de permiso-permiso-disculpe y cuando le cedes el paso a aquella apurada persona, notas que te falta el monedero y algunos soles en la cartera. Mala señal.
En realidad, no creo mucho en estas señales, las que difieren obviamente de las vistas por Mel Gibson en aquella película de suspenso; pero en fin. Señales al fin y al cabo de que algo no esta bien y que lo malo ocurre al menos 3 veces, según las sabias enseñanzas de mi abuelita, junto con aquello de no pasar debajo de una escalara – lo que a mi humilde parecer es lo más tonto del planeta y no creo (no quiero creer tampoco) que mi mala suerte radique en esas inocentes caminatas en sentido contrario a todos los transeúntes supersticiosos. En fin.
Segundo acto: tratando de secar unos platos, se me rompe uno y me corto profundamente. Me sentía el malasuerte que alguna vez represente en la Universidad para la Clase de Guión de Cine: aquel que perdía sus llaves dentro del auto (cerrado de por sí), que se resbalaba una y otra vez como si viviera entre cáscaras de plátano, olvidaba recoger a la chica de sus sueños y llegaba con 4 horas de tardanza con el ramillete más marchito del mundo – encontrado a último minuto en el piso de una florería cercana - y que pensaba (ya sin un centavo en el bolsillo) pagar el micro – porque para taxi no había - con su CMR. Si, a veces tenemos que hacer el ridículo en algún curso no?. Bueno, no voy a hacer comentarios al respecto.
Semanas atrás había dejado un artículo para que se publique en el Periódico de la Facultad, la misma a la que había regresado después de un gran gran año sabático (que a sabiendas fueron 3 ó 4). Una entrevista para lo cuál me había preparado y sorteado todos los obstáculos: desde la falta de computadora para editar 13666 caracteres a 2000 palabras hasta perder todas mis notas en una reportera inservible que se comió la cinta. Ni más ni menos.
Ese día funesto, al menos para mí lo fue, y luego de haber esperado horas, días y semanas para la publicación final de la nota (que subiré a éste blog) me doy con la ingrata noticia que la nota no iba a salir: que los asuntos de coyuntura – léase el perreo chacalonero – tenían preferencia: No hubo explicación mayor, las notas que habían quedado en el tintero eran muchas y nadie estaba a gusto con el resultado final. Nadie, sobre todo yo. Había invitado a muchos amigos para que compartan éste particular momento de gloria literaria. Finalmente los invitaré (nuevamente) a que lean lo que escribí en el blog. Incluso un buen amigo – que ese día tenía clase y no nos pudo acompañar- hizo una caricatura excelente para la ocasión pero debido a algunos hechos ¨sin confirmar¨, mi trabajo y el de otros compañeros, no pudo ver la luz. Gracias totales.
En la noche, y para cerrar con broche de oro mi día, me entero que mi mamá recibió una llamada por la tarde, justo cuando salía para entregar un trabajo: La Facultad de algo que no recuerdo muy bien – cuya sede Universitaria está al frente a mi casa- había hecho explotar unos químicos extraños y estaban sacando a los alumnos de allí. Los noticieros, siempre prestos a asustarnos aun más, decretaron que era peligroso y que una explosión podría ocurrir en cualquier momento. Al enterarse de tan nefasta noticia y correr a llamar a mi casa, para preguntar si todo estaba bien, se resbala y cae. Moretones después y ya en casa, sanos y salvos de algún modo, compartimos una plegaria para que el día de mañana sea mejor. No se si ayer fue martes 13 o viernes algo, pero para mí fue simplemente un día de miércoles y punto.
Ese día para mí llego disfrazado de una mañana radiante y feliz. Rayos de sol, gente que me saludaba como todas las mañanas: a punto de 10 de la mañana cuando pase a saludar a mi mamá, me entero que le habían robado en el mercado, bajo la vieja modalidad de permiso-permiso-disculpe y cuando le cedes el paso a aquella apurada persona, notas que te falta el monedero y algunos soles en la cartera. Mala señal.
En realidad, no creo mucho en estas señales, las que difieren obviamente de las vistas por Mel Gibson en aquella película de suspenso; pero en fin. Señales al fin y al cabo de que algo no esta bien y que lo malo ocurre al menos 3 veces, según las sabias enseñanzas de mi abuelita, junto con aquello de no pasar debajo de una escalara – lo que a mi humilde parecer es lo más tonto del planeta y no creo (no quiero creer tampoco) que mi mala suerte radique en esas inocentes caminatas en sentido contrario a todos los transeúntes supersticiosos. En fin.
Segundo acto: tratando de secar unos platos, se me rompe uno y me corto profundamente. Me sentía el malasuerte que alguna vez represente en la Universidad para la Clase de Guión de Cine: aquel que perdía sus llaves dentro del auto (cerrado de por sí), que se resbalaba una y otra vez como si viviera entre cáscaras de plátano, olvidaba recoger a la chica de sus sueños y llegaba con 4 horas de tardanza con el ramillete más marchito del mundo – encontrado a último minuto en el piso de una florería cercana - y que pensaba (ya sin un centavo en el bolsillo) pagar el micro – porque para taxi no había - con su CMR. Si, a veces tenemos que hacer el ridículo en algún curso no?. Bueno, no voy a hacer comentarios al respecto.
Semanas atrás había dejado un artículo para que se publique en el Periódico de la Facultad, la misma a la que había regresado después de un gran gran año sabático (que a sabiendas fueron 3 ó 4). Una entrevista para lo cuál me había preparado y sorteado todos los obstáculos: desde la falta de computadora para editar 13666 caracteres a 2000 palabras hasta perder todas mis notas en una reportera inservible que se comió la cinta. Ni más ni menos.
Ese día funesto, al menos para mí lo fue, y luego de haber esperado horas, días y semanas para la publicación final de la nota (que subiré a éste blog) me doy con la ingrata noticia que la nota no iba a salir: que los asuntos de coyuntura – léase el perreo chacalonero – tenían preferencia: No hubo explicación mayor, las notas que habían quedado en el tintero eran muchas y nadie estaba a gusto con el resultado final. Nadie, sobre todo yo. Había invitado a muchos amigos para que compartan éste particular momento de gloria literaria. Finalmente los invitaré (nuevamente) a que lean lo que escribí en el blog. Incluso un buen amigo – que ese día tenía clase y no nos pudo acompañar- hizo una caricatura excelente para la ocasión pero debido a algunos hechos ¨sin confirmar¨, mi trabajo y el de otros compañeros, no pudo ver la luz. Gracias totales.
En la noche, y para cerrar con broche de oro mi día, me entero que mi mamá recibió una llamada por la tarde, justo cuando salía para entregar un trabajo: La Facultad de algo que no recuerdo muy bien – cuya sede Universitaria está al frente a mi casa- había hecho explotar unos químicos extraños y estaban sacando a los alumnos de allí. Los noticieros, siempre prestos a asustarnos aun más, decretaron que era peligroso y que una explosión podría ocurrir en cualquier momento. Al enterarse de tan nefasta noticia y correr a llamar a mi casa, para preguntar si todo estaba bien, se resbala y cae. Moretones después y ya en casa, sanos y salvos de algún modo, compartimos una plegaria para que el día de mañana sea mejor. No se si ayer fue martes 13 o viernes algo, pero para mí fue simplemente un día de miércoles y punto.
miércoles, setiembre 20, 2006
GIACOSA Y LA PASION DEL PERIODISMO
¨No nos crean¨ podría resumir en una frase lo que esperamos los periodistas de nuestros lectores. No nos crean del todo e investiguen para complemente la frase y no pensar que es un monólogo de Melcochita. Seamos contreras y no receptores de lo primero que pasa por nuestros ojos como en las épocas donde la prensa amarilla nos había convertido en monosilábicos entes que responden a un si, moviendo la cabeza; como autómatas de una mala película de sábado por la noche.
El periodismo, estoy convencido, es un termómetro que determina nuestro estado de ánimo: sino, de que conversamos hoy en el desayuno mientras pasamos la Manty? De nuestra prensa de cada día, del programa periodístico de la noche y del rebote que tendrán algunos destapes dominicales el lunes por la mañana. Parafraseando un programa fenecido, la Resaca Dominical, para algunos personajes cuyas vidas son la comidilla de la prensa. Sin ir muy lejos, nuestra ultima campaña política fue asquerosamente racista: que el candidato de los pobres, que la defensora de los ricos, que el cholo, que el blanco, que la pituca, es decir vimos lo peor de nuestro ser (lo que pudo ser la delicia de cualquier sicoanalista) reflejado en una campaña donde el miedo y el que insulta mas fuerte gana, eran la nota singular en los comicios manchados ya de por si con ese aire a ¨votemos por el menos malo, por el mal menor¨
Guillermo Giacosa, en un conversatorio relámpago la semana que pasó, contó una anécdota que refleja, de cierto modo, el poder de la prensa: Había un samurai muy disciplinado que tenia un hijo que era todo lo contrario a él (un Judas), por ellos decide llevarlo con un hombre muy sabio - si, de esos que viven en una montaña altísima cerca al Fuji - para que le diga que hacer para remediar su comportamiento o como se dice en buen criollo ¨como enderezarlo¨. El hombre sabio le dice que le dé media hora con el descarriado, que luego de esa platica se va a calmar del todo, entonces el samurai le increpa que si él siendo su papá no pudo con su hijo toda la vida, como dice que podrá hacerlo entrar en razón en unos pocos minutos. El sabio entonces comienza a insultarlo de la peor manera, le dice hasta de lo que se va a morir su mama, hasta el punto que el ofendido desenfunda su espada buscando limpiar su honor manchado. El sabio lo detiene al estilo Matriz y le dice: Si yo en unos minutos he podido hacer que tu tengas una ira irrefrenable al punto que has sacado tu arma, porque no podría yo entonces convencer a tu hijo en media ahora? He allí señores, el inmenso poder de la palabra.
Pero ese mismo poder de la palabra muchas veces (y no debe ser así pero ocurre) se mezcla con el poder político, con el corrompedor de todo en este mundo: el dinero. Si, el vil verde metal que nos hace (no a todos obviamente) pensar que no es tan malo después de todo recibir una colaboración y hasta analizamos lo mal pagados que estamos, pero el periodismo no es un trozo de carne que se venda en el Mercado Central o el Mayorista.
Aún así, en nuestros días no es un rumor que el periodista que no se mueve por plata es un idiota. Pues seremos algunos idiotas los que seguiremos escribiendo por amor al arte y esa inexplicable pasión que el dinero no puede comprar: la libertad de decir lo que sentimos verdaderamente. Lo que sucede es que como todos los mortales somos susceptibles a caer en las tentaciones mundanas (ya estoy sonando como un Evangelio) pero es nuestro deber el informar y el suyo querido lector el no creernos del todo.
Parece confuso? Es verdad pero si el deber del periodista es informar porque entonces el lector debe dudar? Simplemente porque no debe quedarse con una sola información sino aprovechar que tenemos gran acceso a fuentes informativas y empaparse (cuidado con los resfriados) de ambos lados de la historia, no creer que porque lo dice CNN es Santa Palabra. No. Si nosotros decimos A le pego a B, buscar que dijo e hizo A, que hizo B y confrontar todos los datos como si estuviéramos haciendo un trabajo de investigación para la Universidad o como si emuláramos a Sherlock Holmes. Investigar también es una tarea de los lectores hoy en día.
Estamos en democracia y la democracia es participación de todos nosotros como una comunidad. Es una de las reglas de la democracia y nosotros, conocedores de las reglas de juego en democracia debemos estar alerta y sabes discernir sobre que asunto ha sido bien tratado y en que otros los intereses de los que mas tienen han impuesto sus propias normas. Por ejemplo si una gran compañía de cigarrillos compra el Comercio y nos dicen de pronto que fumar no es tan dañino para la salud a dos pagina full color, le creeríamos por ser El Comercio? Creo que la respuesta es más que evidente.
Este dato es bastante interesante y he de reconocer que me sorprendió, según Giacosa, nosotros tenemos 4 tipos de conciencia y no solo aquella que aparece en nuestro hombro cuando obramos de una manera non santa: la conciencia ecológica (es decir debemos pensar que tenemos 1 solo planeta y que si se acaba no vuelve a crecer ni se pega con Uhu Stick), la conciencia antropológica, para terminar con esa farsa denominada ¨que buena raza¨ es decir, que es eso? Razas. Pero si todos – por si no lo sabemos- pertenecemos a una sola gran raza: la raza humana, así que nada de hacer ascos a Isaura o al Chino de la esquina porque es igual que nosotros, una conciencia social que nos dictamina y nos hace cómplices del amor hacia nuestros hermanos y no el odio como niños de jardín que se pelean por quien tiene mas estrellas que el otro en la frente (y de tener más, el otro pagará las consecuencias) y finalmente la conciencia espiritual (muchos no van a misa, yo lo sé, pero queda en ellos) que no es sino el amor por ese ser superior (no, no es el casero de tu edificio) que todo lo ve y que todo nos lo da pero que recordamos en Navidad (si es que no estamos pensando en los regalos y el panetón).
Si aprendemos a conjugar el verbo compartir seremos mejores personas, si aprendemos a elegir y no caer en el juego de ¨lo que yo digo es ley y punto¨ podemos empezar a creer que estamos cambiando las cosas. Si dejamos de pensar que la realidad es lo que nos ofrecen los medios y empezamos a buscar en nuestro día a día un poco de esa realidad y comparamos si se parece en algo a lo ofrecido por los medios estaremos creciendo un poco más como personas, como entes racionales que sabemos distinguir lo bueno de lo malo, lo fraudulento y lo maquillado de lo verdadero, lo concreto de lo maquillado y lo exagerado de lo demás. Si el periodismo es lo que yo digo, entonces denme la contra. Díganme que no – con argumentos – y haremos de este mundo (in)civilizado uno mucho mejor para vivir.
El periodismo, estoy convencido, es un termómetro que determina nuestro estado de ánimo: sino, de que conversamos hoy en el desayuno mientras pasamos la Manty? De nuestra prensa de cada día, del programa periodístico de la noche y del rebote que tendrán algunos destapes dominicales el lunes por la mañana. Parafraseando un programa fenecido, la Resaca Dominical, para algunos personajes cuyas vidas son la comidilla de la prensa. Sin ir muy lejos, nuestra ultima campaña política fue asquerosamente racista: que el candidato de los pobres, que la defensora de los ricos, que el cholo, que el blanco, que la pituca, es decir vimos lo peor de nuestro ser (lo que pudo ser la delicia de cualquier sicoanalista) reflejado en una campaña donde el miedo y el que insulta mas fuerte gana, eran la nota singular en los comicios manchados ya de por si con ese aire a ¨votemos por el menos malo, por el mal menor¨
Guillermo Giacosa, en un conversatorio relámpago la semana que pasó, contó una anécdota que refleja, de cierto modo, el poder de la prensa: Había un samurai muy disciplinado que tenia un hijo que era todo lo contrario a él (un Judas), por ellos decide llevarlo con un hombre muy sabio - si, de esos que viven en una montaña altísima cerca al Fuji - para que le diga que hacer para remediar su comportamiento o como se dice en buen criollo ¨como enderezarlo¨. El hombre sabio le dice que le dé media hora con el descarriado, que luego de esa platica se va a calmar del todo, entonces el samurai le increpa que si él siendo su papá no pudo con su hijo toda la vida, como dice que podrá hacerlo entrar en razón en unos pocos minutos. El sabio entonces comienza a insultarlo de la peor manera, le dice hasta de lo que se va a morir su mama, hasta el punto que el ofendido desenfunda su espada buscando limpiar su honor manchado. El sabio lo detiene al estilo Matriz y le dice: Si yo en unos minutos he podido hacer que tu tengas una ira irrefrenable al punto que has sacado tu arma, porque no podría yo entonces convencer a tu hijo en media ahora? He allí señores, el inmenso poder de la palabra.
Pero ese mismo poder de la palabra muchas veces (y no debe ser así pero ocurre) se mezcla con el poder político, con el corrompedor de todo en este mundo: el dinero. Si, el vil verde metal que nos hace (no a todos obviamente) pensar que no es tan malo después de todo recibir una colaboración y hasta analizamos lo mal pagados que estamos, pero el periodismo no es un trozo de carne que se venda en el Mercado Central o el Mayorista.
Aún así, en nuestros días no es un rumor que el periodista que no se mueve por plata es un idiota. Pues seremos algunos idiotas los que seguiremos escribiendo por amor al arte y esa inexplicable pasión que el dinero no puede comprar: la libertad de decir lo que sentimos verdaderamente. Lo que sucede es que como todos los mortales somos susceptibles a caer en las tentaciones mundanas (ya estoy sonando como un Evangelio) pero es nuestro deber el informar y el suyo querido lector el no creernos del todo.
Parece confuso? Es verdad pero si el deber del periodista es informar porque entonces el lector debe dudar? Simplemente porque no debe quedarse con una sola información sino aprovechar que tenemos gran acceso a fuentes informativas y empaparse (cuidado con los resfriados) de ambos lados de la historia, no creer que porque lo dice CNN es Santa Palabra. No. Si nosotros decimos A le pego a B, buscar que dijo e hizo A, que hizo B y confrontar todos los datos como si estuviéramos haciendo un trabajo de investigación para la Universidad o como si emuláramos a Sherlock Holmes. Investigar también es una tarea de los lectores hoy en día.
Estamos en democracia y la democracia es participación de todos nosotros como una comunidad. Es una de las reglas de la democracia y nosotros, conocedores de las reglas de juego en democracia debemos estar alerta y sabes discernir sobre que asunto ha sido bien tratado y en que otros los intereses de los que mas tienen han impuesto sus propias normas. Por ejemplo si una gran compañía de cigarrillos compra el Comercio y nos dicen de pronto que fumar no es tan dañino para la salud a dos pagina full color, le creeríamos por ser El Comercio? Creo que la respuesta es más que evidente.
Este dato es bastante interesante y he de reconocer que me sorprendió, según Giacosa, nosotros tenemos 4 tipos de conciencia y no solo aquella que aparece en nuestro hombro cuando obramos de una manera non santa: la conciencia ecológica (es decir debemos pensar que tenemos 1 solo planeta y que si se acaba no vuelve a crecer ni se pega con Uhu Stick), la conciencia antropológica, para terminar con esa farsa denominada ¨que buena raza¨ es decir, que es eso? Razas. Pero si todos – por si no lo sabemos- pertenecemos a una sola gran raza: la raza humana, así que nada de hacer ascos a Isaura o al Chino de la esquina porque es igual que nosotros, una conciencia social que nos dictamina y nos hace cómplices del amor hacia nuestros hermanos y no el odio como niños de jardín que se pelean por quien tiene mas estrellas que el otro en la frente (y de tener más, el otro pagará las consecuencias) y finalmente la conciencia espiritual (muchos no van a misa, yo lo sé, pero queda en ellos) que no es sino el amor por ese ser superior (no, no es el casero de tu edificio) que todo lo ve y que todo nos lo da pero que recordamos en Navidad (si es que no estamos pensando en los regalos y el panetón).
Si aprendemos a conjugar el verbo compartir seremos mejores personas, si aprendemos a elegir y no caer en el juego de ¨lo que yo digo es ley y punto¨ podemos empezar a creer que estamos cambiando las cosas. Si dejamos de pensar que la realidad es lo que nos ofrecen los medios y empezamos a buscar en nuestro día a día un poco de esa realidad y comparamos si se parece en algo a lo ofrecido por los medios estaremos creciendo un poco más como personas, como entes racionales que sabemos distinguir lo bueno de lo malo, lo fraudulento y lo maquillado de lo verdadero, lo concreto de lo maquillado y lo exagerado de lo demás. Si el periodismo es lo que yo digo, entonces denme la contra. Díganme que no – con argumentos – y haremos de este mundo (in)civilizado uno mucho mejor para vivir.
martes, setiembre 05, 2006
FELIZ 28 EN SETIEMBRE
Feliz Cumpleaños a mi…. Que gracioso no? Estoy cantándome esto mientras termino de escribir aquí. El lunes pasado celebre mi cumpleaños numero 28. Imagínense 28 años. No se porque pero quien dice que solo a las mujeres les preocupa la edad están totalmente equivocados. A mi me preocupa. Me preocupa que ya vaya llegando a la base 3 y no he cumplido con mis metas. Mmm, quizá sean muy ambiciosas no lo se. Pero bueno un día hace 20titantos años atrás hice una lista con lo que quería hacer al llegar a los 30: Aun faltan 2 años pero creo haber avanzado un poco. Escribir y que la gente leyera lo que había hecho, ya, si a alguien le gustaba era un valor agregado enorme. Y hace no mucho tiempo colaboraba en el diario La Industria en la página Juvenil.
Se preguntaran que hacia tremendo viejo en Juvenil pero así esta el mundo loco loco. La hice de psicólogo de la juventud y escribía sobre mis temores y conflictos, sobre lo que creía de actualidad. Me fue bien no me puedo quejar Ese era mi principal sueño. Pero buscaba algo más. Una columna o algún modo de escribir todo lo que sentía sin tener que preguntar ¿Con cuantos caracteres cuento? O si esta bien para el Editor o no esa palabra que estaba en negritas en mi articulo para mañana. Finalmente la tecnología me dio el mejor regalo de cumpleaños. Un espacio en el blog. Aquí puedo escribir lo que siento, lo que necesito descargar y no puedo - aun estoy empezando- y espero tener mucho que contar, mucho para leer luego y recordar como lo hice o el porque.
¿Que increíble como pasa el tiempo, no? El domingo previo a mi cumpleaños estuve con mi familia la casa de mi abuelita en California. Un rincón lleno de fotos, nostalgia, risas, café caliente y siempre algo que contar. Como pase mi día? Creo que fue una tarde bastante tranquila y como siempre ocurre en esta clase de acontecimientos – en mi familia es casi una tradición- recordamos como eran las cosas antes de que uno nazca, es decir los previos de todos los cumplementados: ¿Que hacia mi mamá minutos antes de mi nacimiento? Su dolor y sus ganas de tener a ese nuevo ser en brazos – o sea a mi- ¿Que hacia mi papa antes de que nazca su primer hijo? – en palabras de mi mama., generalmente estaba tomando con sus amigos.
Celebrando por adelantado o buscando un pretexto mejor – quien no lo tiene- para decir salud con la patota del trabajo. ¿Que hacia el resto de la familia? Las anécdotas nunca faltan y a decir de muchas personas quizá no todas sean ciertas, la duda cabe debido a que siempre hay una nueva que contar y no es que no las crea todas, sino que es casi increíble la memoria prodigiosa de mi madre al contar con lujo de detalles como tuvo que regresar del hospital 4 o cinco veces – parto seco que le llaman- los múltiples dolores de cabeza que le ocasione (y que aun le ocasiono) al crecer y convertirme en un líder sindical a los 5 años – no iba a entrar al salón sin antes jugar con mi Mazinger Z – y mis posteriores travesuras a lo largo de mis días de escolar con el pantalón plomo rata y la casaquita azul perpetuosocorrina.
Y si tuviera que ponerle música a estos 28 años ¿Hacer una recopilación de todos y cada uno de los momentos de mi extraña y no muy interesante que digamos vida? Imposible. Aunque siempre hay una salida. Muchas veces me remito al clásico – de mi época claro- With a little help of my friends de Joe Cocker, si pues, la musiquita de fondo de los ¨Años Maravillosos¨. Esta seria me encantaba (y aun la estoy buscando en DVD por El Virrey), ya que parecía que cada capitulo representaba una parte de lo que a mi me ocurría. A veces cuando pienso en el lejano colegio, en mis días de primaria y secundaria, en el viaje de Promoción a Huaraz. Siempre uno de esos capítulos salta a mi mente. Cuando Kevin no podía decirle a Winnie lo que sentía, cuando solo eran amigos, cuando se peleaba con su mejor amigo Paul (que no era Marilyn Manson gracias a Dios), cuando discutía en su casa con su pesado hermano o con la hippie de la familia. Un comercial y regreso.
Setiembre. Setiembre. Una canción dice que me levanten cuando Setiembre acabe (Grande Greenday) y ahora quiero que se cumpla. Ahora si quiero dormir y despertar cuando pase todo – y que no pasen mas años. Este año fue algo diferente en muchos aspectos y es que antes de llegar a este momento había concretado el mejor de mis regalos: regrese a la Universidad a terminar mi carrera, volví a escribir y ahora tengo un espacio propio en este blog– hecho que me había preocupado en demasía ya que no había escrito en mucho tiempo y pensé que la magia se había ido.
Aun estoy buscando una manera de ganarme la vida decentemente a la par de mis estudios pero creo que he cumplido muchos de mis para ese entonces inalcanzable sueños. Al menos se que al escribir estas líneas habré hecho feliz a una de las personas mas importantes de mi vida: A mi mismo, porque si a mi no me gusta lo que hago. A quien más? Feliz cumpleaños a mi.
Se preguntaran que hacia tremendo viejo en Juvenil pero así esta el mundo loco loco. La hice de psicólogo de la juventud y escribía sobre mis temores y conflictos, sobre lo que creía de actualidad. Me fue bien no me puedo quejar Ese era mi principal sueño. Pero buscaba algo más. Una columna o algún modo de escribir todo lo que sentía sin tener que preguntar ¿Con cuantos caracteres cuento? O si esta bien para el Editor o no esa palabra que estaba en negritas en mi articulo para mañana. Finalmente la tecnología me dio el mejor regalo de cumpleaños. Un espacio en el blog. Aquí puedo escribir lo que siento, lo que necesito descargar y no puedo - aun estoy empezando- y espero tener mucho que contar, mucho para leer luego y recordar como lo hice o el porque.
¿Que increíble como pasa el tiempo, no? El domingo previo a mi cumpleaños estuve con mi familia la casa de mi abuelita en California. Un rincón lleno de fotos, nostalgia, risas, café caliente y siempre algo que contar. Como pase mi día? Creo que fue una tarde bastante tranquila y como siempre ocurre en esta clase de acontecimientos – en mi familia es casi una tradición- recordamos como eran las cosas antes de que uno nazca, es decir los previos de todos los cumplementados: ¿Que hacia mi mamá minutos antes de mi nacimiento? Su dolor y sus ganas de tener a ese nuevo ser en brazos – o sea a mi- ¿Que hacia mi papa antes de que nazca su primer hijo? – en palabras de mi mama., generalmente estaba tomando con sus amigos.
Celebrando por adelantado o buscando un pretexto mejor – quien no lo tiene- para decir salud con la patota del trabajo. ¿Que hacia el resto de la familia? Las anécdotas nunca faltan y a decir de muchas personas quizá no todas sean ciertas, la duda cabe debido a que siempre hay una nueva que contar y no es que no las crea todas, sino que es casi increíble la memoria prodigiosa de mi madre al contar con lujo de detalles como tuvo que regresar del hospital 4 o cinco veces – parto seco que le llaman- los múltiples dolores de cabeza que le ocasione (y que aun le ocasiono) al crecer y convertirme en un líder sindical a los 5 años – no iba a entrar al salón sin antes jugar con mi Mazinger Z – y mis posteriores travesuras a lo largo de mis días de escolar con el pantalón plomo rata y la casaquita azul perpetuosocorrina.
Y si tuviera que ponerle música a estos 28 años ¿Hacer una recopilación de todos y cada uno de los momentos de mi extraña y no muy interesante que digamos vida? Imposible. Aunque siempre hay una salida. Muchas veces me remito al clásico – de mi época claro- With a little help of my friends de Joe Cocker, si pues, la musiquita de fondo de los ¨Años Maravillosos¨. Esta seria me encantaba (y aun la estoy buscando en DVD por El Virrey), ya que parecía que cada capitulo representaba una parte de lo que a mi me ocurría. A veces cuando pienso en el lejano colegio, en mis días de primaria y secundaria, en el viaje de Promoción a Huaraz. Siempre uno de esos capítulos salta a mi mente. Cuando Kevin no podía decirle a Winnie lo que sentía, cuando solo eran amigos, cuando se peleaba con su mejor amigo Paul (que no era Marilyn Manson gracias a Dios), cuando discutía en su casa con su pesado hermano o con la hippie de la familia. Un comercial y regreso.
Setiembre. Setiembre. Una canción dice que me levanten cuando Setiembre acabe (Grande Greenday) y ahora quiero que se cumpla. Ahora si quiero dormir y despertar cuando pase todo – y que no pasen mas años. Este año fue algo diferente en muchos aspectos y es que antes de llegar a este momento había concretado el mejor de mis regalos: regrese a la Universidad a terminar mi carrera, volví a escribir y ahora tengo un espacio propio en este blog– hecho que me había preocupado en demasía ya que no había escrito en mucho tiempo y pensé que la magia se había ido.
Aun estoy buscando una manera de ganarme la vida decentemente a la par de mis estudios pero creo que he cumplido muchos de mis para ese entonces inalcanzable sueños. Al menos se que al escribir estas líneas habré hecho feliz a una de las personas mas importantes de mi vida: A mi mismo, porque si a mi no me gusta lo que hago. A quien más? Feliz cumpleaños a mi.
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