lunes, junio 28, 2010

¿COMO SE CURA UNA HERIDA?

Hace unos días recibí una llamada telefónica que me impactó por su tristeza. Sé que muchos piensan que los hombre somos unos seres insensibles, que no lloramos o que no sufrimos. Nada más alejado de la realidad. En esa llamada, sin darme mas detalle, me pedía permiso para tomarse el día en el trabajo. Sabía que días atrás no se había sentido bien y podía entenderlo, pero sabía que era algo más que una dolencia física por el tono de su voz.

Es por eso que antes de que conversemos (o no) y antes que me cuentes lo que te sucede (o no) mi querido amigo, espero que este post te pueda servir de algo, ya que sin quererlo, has removido algunas heridas del pasado con la historia que voy a relatar, que no es la mía, pero se que puede ser la de muchos (o muchas) .

No se si el amor de tu vida ha sido ella, pero se que ha sido un gran amor el que se terminó para ti. Se de buena fuente que hiciste hasta lo imposible por conquistarla y que te sentiste en la cumbre cuando lo lograste. Se que me pediste algunos consejos y se que no te enojaras conmigo como la amiga de Alejandro Sanz en aquella canción que decía que no-queria-contar-tu-historia-no-es-que-sea-mi-trabajo-es-mi-idioma. Cuando me contaste este final, sentí que en cierta parte también lo había vivido un poco: diferencia de edades, tiempo para pensar, una amistad que se convirtió en amor y muchas cosas por compartir.

Se que su amistad nació en el trabajo, que esa complicidad de muchas horas bajo presión hizo que compartieran algo mas que documentos para descargos y llamadas incomodas en la Central Telefónica, se que todo el mundo se dio cuenta antes que yo (siempre pasa) y también se que intentaste mantener este romance en perfil bajo cuando era mas que un secreto a voces. Te molestábamos en plan de chacota, cuando decíamos que pasaste de no tener nada a tener enamorada e hijo a la vez, se que te preocupaban sus tareas y que te vea mas como amigo que como la nueva pareja de su mama.

Todo eso lo se de sobra porque entre pisco y nazca; y so pretexto de celebrar algún logro laboral me contabas como iba tu relación. Aun no se que paso, pero creo que no es lo importante. No quiero que te sientas mal porque estas empezando a conocer la vida, estas empezando a caerte y son tus primeras heridas. Quizá no es el tiempo para que escuches lo que todo el mundo te dirá ahora: Debes “rehacer tu vida” ya que “todo pasa por algo” y “ella es quien pierde” o que “por algo pasan las cosas” y demás yerbas.

Alerta: esas frases alentadoras… no sirven de mucho (en verdad no sirven de nada). Lo que sí me preocupa, y es la razón de haberte escrito, es que tus amigos no queremos verte deprimido o bajoneado y sobre todo espero que quieras trabajar nuevamente. No quiero que inventes una enfermedad porque para el corazón no hay feriados ni descansos, el mismo late hoy y mañana con la fuerza que tu quieras darle. No te pongas triste por una batalla perdida. No debes. No.

Lo único que te puedo decir en este momento y aunque se que sonara mas difícil que sacar derivadas para tu examen final de Mate Financiera, es que aceptes de una vez que terminó: no busques culpables que no existen, no creas que alguien es malo o mala por no sentir lo que tu en este momento porque ese es el primer error para vivir en la amargura.

Sé cuanto cuesta esto, lo he escrito, lo he pasado y digamos que lo vivido muchas veces. Lo más importante esa dar el primer paso para que todo vuelva a la calma: dejar de sentir que perdimos, que estamos bajo un hechizo perverso y que ya nada tiene sentido. Es lo único que puedo en este momento hacer por ti, sacar de mi experiencia algo bueno y no cometer los errores que yo cometí alguna vez. Nadie nos enseña a amar, nadie nos enseña a perder pero podemos aprender a seguir adelante.

Escúchame, se que va a ser difícil, pero no tanto si pones de tu parte y no te tiras al rio. Nadie murió, nada de lo que ahora sientes va a desaparecer sin dejar un solo rastro como esa canción de Zen. Esa decisión, de seguir con la vida sin que la pena te siga, es lo único que va a poder romper esa fantasía que te atando a un recuerdo.

Nade puede vivir del pasado (salvo nuestra Selección de Futbol). Pero no es posible, no es sano y sobre todo no es justo. No lo es. Tienes que armarte de fuerza, dejar esa cama, lavarte la cara, peinarte, vestirte lo mejor posible y empezar a jalar esa gran ancla que te esta arrastrando al fondo del mar.

¿Piensas que es imposible? Yo también lo pensé pero no es así. Ahora se que muchos corazones, como cartas de amor y fotos antiguas, se rompen todos los días y así como una pequeña rotura en la camisa, con un zurcido vuelve a la normalidad, no es lo mismo pero si dejas de mirarla poco a poco iras olvidando que esta allí, cual hilo invisible se hará parte de todo y podrás seguir así por mucho tiempo.

Alguna vez me sentí igual que tú, pensé que iba a ser imposible dejar al fantasma de un amor no correspondido atrás: ¡Vamos! quítale el poder a esta historia, así pienses que has tirado tres o diez años por la borda. De la manera que sea, has vivido y has crecido mas que en un sentido vertical. Y los más chévere (como dices) es que puedes resetear el CPU de tu vida y empezar otra vez. Escucha al gran filósofo de la vida, Pedrito Suarez Vertiz: Termina tu historia de amor y cierra tu libro.

Tu historia me dejo pensado mucho en algunos aspectos de mi vida: en que ahora soy un poco el maestro a quien le piden consejos (experiencia que se llama) cuando en alguno momento fui el alumno (que repitió y repitió el curso, ese bendito curso llamado amor), ahora tengo la certeza de que el “amor de nuestra vida”, esta allí, esperando que nos tropecemos con el, no estará en posición de rechazar ayuda y veras que sin planearlo lo encontraras (como una canción de Bose y Natasha St. Pierre) o te encontrará. No dejes que una historia pasada te atormente. No volvería atrás y espero que tú tampoco lo hagas.

Las relaciones muchas veces son más cortas de lo que queremos, se terminan cuando queremos seguir con todas nuestras fuerzas. Recuerda siempre que no hay finales perfectos para todas. Esta en tí que sea un final feliz: si no se dio y diste todo, alégrate porque no fue por falta de amor. Y sigue adelante.

Si recordando todo lo que he pasado en la vida, no lo hago con pena y espero que tú tampoco lo hagas. Siempre sonríe y ponte a pensar en lo que aún no has logrado, en nuevos sueños y esperanzas, en lo que aún quieres y te falta realizar. Eso te va a da fuerza y alegría. Te dará, finalmente, el impulso para un nuevo comienzo. Ese que todos queremos para nuestra vida.

1 comentarios:

Marianita dijo...

Me encanto este post, estoy revisando algunos antiguos y me gusta mucho, me encantaria conocerte personalmente espero me des esa oportunidad, no estoy tan lejos de ti aunque no lo creas. Soy una amiga de una amiga pero pronto me conoceras.. espero